Será que la sociedad va bien

13 Feb
2016-02-13T19:28:48+00:000000004829201602

 

Rastas en el congreso

Vivo en Palma de Mallorca. En el plazo de un año he visto entrar en la prisión provincial de Baleares a políticos que han legislado, políticos que han gobernado y policías que han ejecutado. He visto a los tres poderes básicos del Estado de Derecho entrar en la trena. Supuestamente entran en la cárcel donde se encuentran con la gente de la que supuestamente me protegen.

Mientras tanto, se juzga estos días a más políticos y hasta a miembros de la familia real; familia de la jefatura hereditaria del Estado. Y vuelve a estar en boca de todos el tema de las “puertas giratorias”, donde van a jubilarse los que han legislado y gobernado y que no van al Senado.

Todos estos son los que se preguntan que hacen tíos con rastas y señoras con bebés en el Congreso.

Mis impresiones sobre #candidatosCAIB 2015

14 May
2015-05-14T13:59:52+00:000000005231201505

Si uno lee el post equivalente de hace 4 años, Mis impresiones sobre #CandidatosCIM y #CandidatosCAIB, lo cierto es que mucho ha cambiado. Para empezar, yo mismo, porque me juré que no iba a volver a organizar un sarao así, y ya ves. Al final volví a caer. Como decía me amigo Manolo, “me va el taconeo”.

En cuatro años hemos pasado de organizar un evento político (que es como se concibió) a crear una metodología de diálogo entre políticos y ciudadanos. El contenido, como siempre, es susceptible de interpretación y subjetividad, pero lo cierto es que pública y mediáticamente lo que más se ha valorado es el propio formato, porque rompe y refresca un sistema que huele a anacronismo desde hace ya demasiado tiempo.

La previa

Una de las principales diferencias respecto al primer #candidatosCAIB, y para mí quizás la más fundamental de todas, es que no fue necesario convencer a ningún político, partido o staff de la necesidad y conveniencia de realizar un debate en la red. Hace cuatro años perdí invertí un mes entero de mi tiempo organizando la agenda del evento, mientras que esta vez sólo fue necesario cambia la fecha una vez, y con tiempo suficiente para que nadie saliera perjudicado. Pero sobre todo perdí invertí muchas horas convenciendo a los partidos de que hablar directamente con la ciudadanía y sin intermediarios de ningún tipo podría ser muy beneficioso, sobre todo para ellos mismos. Parece que cuatro años no es mucho y, sin embargo, lo primero que he notado esta vez es el salto cualitativo de la integración de las campañas electorales en redes sociales.

Los candidatos que repetían formato, cuatro de los ocho, ya me conocían y sabían cómo se iba a desarrollar todo. Los otros cuatro, que no me conocían y que, por tanto, podían albergar sospechas de mi neutralidad, aceptaron también a la primera. Es algo que tengo agradecerles a todos: me lo pusieron muy fácil para organizarlo.

Y aunque el formato se llama “candidatos” los protagonistas son para mí los ciudadanos neutrales que preguntaron. Su objetivo es decidir su voto en función de los programas políticos y las dudas que estos suscitan. Sus nombres no fueron una elección mía. Realicé una convocatoria en las propias redes sociales y se presentaron los que se presentaron: como únicas condiciones no estar afiliados a ningún partido y no trabajar para un medio de comunicación. Dos de ellos repitieron experiencia (que siempre ayuda a la organización) y cinco más fueron “novatos”. Y como hace cuatro años, fueron duros en sus preguntas y exquisitos en el trato, al igual que los candidatos con sus respuestas.

El evento

Decidimos repetir exactamente el mismo formato que hace cuatro años, a saber:

  • Por un lado, los candidatos (números 1 de sus listas respectivas, excepto el Pi, que por motivos de agenda vino su número 2).
  • Por otro, ciudadanos neutrales.
  • En un espacio físico común, en este caso el auditorio de Asima, en Palma, pero abierto al público que quisiera asistir.
  • Retransmitido por streaming a la red, para el que quisiera pudiera ver y escuchar. Aprovecho para agradecer a la gente de Acopuo todo su esfuerzo y buena hacer para que saliera todo perfecto, como así fue.
  • Sólo preguntaban directamente a los candidatos los ciudadanos neutrales, pero todo el que quisiera podía intervenir en las redes, principalmente en Twitter, utilizando la etiqueta #candidatosCAIB.
  • Con un moderador (yo), en papel de árbitro y medidor de tiempos.
  • Concentrado todo en una hora.
  • Y con una pantalla para que los presentes pudieran seguir los tuits que se iban produciendo.

Así como hace cuatro años, tanto los “preguntones” ciudadanos como los políticos estaban muchísimo más tensos, tengo que decir que esta vez, también yo mismo, estábamos todos más relajados. Incluso los novatos. Hubo hasta momentos divertidos. Supongo que a los políticos les ayudó mucho el hecho de las experiencias previas, pero también porque vinieron todos muy bien arropados por sus equipos de campaña. Algunos periodistas les bautizan como “la claque” (cuerpo organizado de aplaudidores profesionales, según la Wikipedia) aunque cumplieron su papel, interviniendo en las redes y opinando, siendo muy respetuosos en la sala.

Las cifras

La repercusión del hashtag fue lo que más sorprendido me dejó. Hace cuatro años, con el evento #candidatospalma, fuimos trending topic nacional, algo que yo siempre he achacado a que por entonces había menos usuarios y movimiento en Twitter y que, probablemente, no debía haber muchas más cosas interesantes en la red ese día. Fuimos trending topic con una audiencia de unos 40.000 oyentes y unas 600.000 impresiones. Esta vez hemos vuelto a ser trending topic nacional, pero con 1’3 millones de audiencia y 7’7 millones de impresiones. Brutal, sobre todo si tenemos en cuenta que es un tema político y local.

Los medios

Otra de las grandes diferencias respecto al anterior #candidatosCAIB ha sido la respuesta de los medios de comunicación. Hace cuatro años fue un evento que pasó desapercibido para la mayoría. Hubo algún medio presente y algún fotógrafo para captar la imagen más rara de la campaña: 7 candidatos juntos en la misma fotografía, siendo, de hecho, el único evento de la campaña que los juntó a todos.

Esta vez #candidatosCAIB volvía a poner encima de la mesa de los medios la misma posibilidad de la misma foto y el mismo formato y tengo que reconocer que la respuesta, por fin, no me defraudó. Es cierto que contamos esta vez con el buen hacer y experiencia de comunicación de mi propia empresa, Deacorde Marketing, que figuró como organizadora oficial del evento de la mano de Araceli Bosch. Creo que a los medios los ocurrió algo parecido a los candidatos: tenían ya cierta experiencia y también las redes les han cambiado a ellos; están más preparados y comprenden más de lo que se trata.

Conclusiones

Desde mi humilde punto de vista, voy teniendo algunas cosas más claras después de la edición de este año:

  • La sociedad en su conjunto, partidos políticos y medios, están empezando a comprender la repercusión de su mensaje en las redes sociales. Hay que trabajar mucho aún en utilizarlas correctamente, pero se nota la subida de peldaño.
  • A diferencia de lo que algún medio publica y he oído en tertulias radiofónicas, #candidatosCAIB no es un “debate” sino un “diálogo” breve y conciso. No está pensado para extenderse, sino para todo lo contrario. Eso deja cosas en el tintero, obviamente, pero también aparca ambigüedades, cosa que es de agradecer.
  • Lo que sucede en #candidatosCAIB, ayuda a humanizar la política y a los políticos. A muchos esto les importará un pito, pero a mí me gusta.
  • Si uno repasa el timeline de #CandidatosCAIB verá que hay constantes alusiones al papel de IB3, la televisión pública autonómica. A diferencia de hace cuatro años, vinieron al encuentro y publicaron noticia en sus informativos, pero la ciudadanía les exige mucho más. De hecho, pide trasladar este formato a la televisión, algo que la ley electoral por un lado, y los principales partidos por otro, les impide.  No está en mi mano, pero si IB3 o los partidos creen que puedo hacer algo al respecto, cuenten conmigo.
  • Así como hace cuatro años dije que no volvería a montar otro encuentro de candidatos, este año me ha gustado.
  • Creo que alguien debería coger el testigo y trasladar el formato a otras comunidades autónomas.

Estas cosas salen bien porque la gente les pone ilusión y cariño. No puedo acabar el post sin agradecer a los ocho candidatos y sus equipos, los siete preguntones, la gente de Asima, Acopuo, Bell Llodrá, David Álvarez, medios de comunicación y al equipo completo de Deacorde Marketing todo el empeño para hacerlo posible y mejorarlo.

Cómo conseguí eliminar la cláusula suelo de mi hipoteca con el Banco Popular

13 Abr
2015-04-13T19:46:36+00:000000003630201504

En este post voy a contar cómo he conseguido eliminar la cláusula suelo de mi hipoteca, pero para comprenderlo bien te recomiendo que leas previamente este otro: Tácticas bancarias

Es decir, como punto de partida me encuentro con esta situación:

  • Una hipoteca con una cláusula suelo del 4%.
  • Unos bonos convertibles que, a día de hoy, han perdido un 70% de su valor.
  • Un banco que me ha tomado el pelo.
  • Una intención de mandar al banco a esnifar heces.

Con este percal, me cansé y decidí poner el tema en manos de un abogado. ¿Qué significa esto? Que básicamente decidí invertir dinero en una causa que entendía que era justa y que, de salir bien, podía ayudar a otros muchos a en mi misma situación a dar el paso. Así pues, incentivado además por un amigo kamikaze que me dijo que estaba tan seguro de que iba a ganar que, en caso de perder, él asumiría los gastos, puse toda la documentación en manos de un profesional. Tengo que decir además que el abogado al que recurrí no era especialista en cláusulas suelo ni tácticas bancarias. Fue un abogado que defendió mi caso y sólo mi caso. No me sumé a ninguna demanda colectiva.

Lo primero que hizo el abogado, además de estudiarse por supuesto toda la información que le pasé, fue ir al juzgado e interponer una “demanda de conciliación“. Que me perdonen los juristas y demás profesionales por la falta de rigurosidad en la explicación, pero una demanda de conciliación es algo así como un “oye, Banco, antes de ir a juicio convencional y montar todo el sarao, ¿qué te parece si llegamos a un acuerdo, de buen rollo?”. Mi abogado tenía más esperanzas que yo en esta demanda. Y lo cierto es que, inicialmente tuvo algo de razón. La demanda se interpuso en el mes de junio de 2014 y unos días después el abogado recibió comunicación de la dirección regional de los servicios jurídicos del Banco Popular diciendo que aceptaban la eliminación de la cláusula a cambio de la no interposición de la demanda ordinaria.

¡Olé!, pensé. Tenía razón el abogado. Sin embargo, no todo iba a ser de color de rosa. Dando seguimiento al tema y comunicando de nuevo con la abogada de la otra parte para ver cómo procedíamos se encontró unos cuantos días después con un correo electrónico (sí, hijos míos, por escrito) diciendo que “no me autorizan a cerrar acuerdo”. Es decir, primero sí aceptan y unos días después no aceptan. Ya ves el resultado que tiene apelar al “buen rollo” con el Banco Popular.

Así que llegamos al mes de julio, nos citan en el juzgado para la conciliación y el Banco Popular se persona para decir que “no hay conciliación”. Pues nada; adjuntamos los correos electrónicos de los servicios jurídicos a la demanda y a juicio ordinario que vamos, qué remedio. En 15 días tuvimos la demanda redactada y presentada. Tras el parón del mes de agosto, en septiembre se reactivó el tema y en octubre tuvimos las primeras impresiones del Banco, respondiendo a la demanda con los siguientes argumentos:

  • Se adjunta como prueba una impresión de la “oferta vinculante” firmada unos días antes de la firma de la hipoteca.
  • Se adjunta como prueba una impresión de mi perfil en LinkedIn.
  • Se adjunta como prueba una copia del BOE donde aparezco como Administrador Único de mi propia empresa.
  • Se adjunta como prueba una impresión de mi post “Tácticas Bancarias“.
  • Se adjunta como prueba una impresión de mi post “Cuestión de aritmética“.
  • Se adjunta como prueba una impresión de mi post “Sinvergüenzas“.
  • Se adjunta como prueba una impresión de mi post “Circulando“.

¿Qué pretendía demostrar el Banco Popular aportando estas “pruebas”? Dos cosas:

  1. Que yo soy una persona inteligente y con estudios, que ostenta cargos en empresas y asociaciones, tal y como dice mi LinkedIn.
  2. Que sé un huevo de tácticas bancarias y de economía tal y como digo habitualmente en mis posts.

Es decir, por un lado el banco basa su defensa en lo que digo yo mismo de mí en mi LinkedIn (toma castaña) y, por otro, en todos los posts sobre bancos que he escrito con posterioridad a darme cuenta de que tenía una hipoteca con cláusula suelo y que el propio banco se negara a atenderme. Unos fieras, vamos.

Con este percal, llegamos al 29 de enero de 2015 y nos vemos en el juicio. Digo “nos vemos” como eufemismo porque tanto el director de mi sucursal como el apoderado que había entonces, testigos del banco, ni me miraron ni me dirigieron la palabra. Eso sí, yo al director le oí decir a su procuradora “estoy más tiempo aquí que en la oficina”. A la abogada, tras esgrimir sus “pruebas”, la juez la llamó impertinente en dos ocasiones y tuve que decirle yo que LinkedIn, aunque nos mole mucho, no es un notario público y que uno ahí publica lo que le pasa por lo que viene siendo la funda de las gónadas.

Como debió ser la cosa que, donde mi abogado se esperaba un par de meses para tener sentencia, al cabo de una semana, el 6 de febrero, ya la teníamos, condenándoles, como no podía ser de otro modo.

Entonces, y a modo de resumen, si tienes una hipoteca con el Banco Popular, esto es lo que tienes que hacer para que te la eliminen:

  1. No sirve para nada que les envíes una carta solicitando la eliminación de la cláusula. En mi caso sólo sirvió para que me dieran largas durante un año.
  2. No esperes a que haya una demanda colectiva o que algún tribunal de algún lado decrete la nulidad de la globalidad de las cláusulas suelo. Por ahora esto no ha ocurrido y no parece que vaya a ocurrir. Algunos bancos, los que más o menos tienen aún en consideración a sus clientes, y viendo las sentencias que les condenan, las han ido eliminando, pero no es el caso del Banco Popular.
  3. La política del Banco Popular es ir a juicio demanda a demanda. Ellos tienen sus servicios jurídicos en nómina y no les va a molestar ni cansar ir a juicio. Por cada uno que pierden hay muchos clientes que desisten para no tener que pasar por todo esto. O por desconocimiento. Mientras tanto, tú vas pagando intereses de tu hipoteca y ellos ganan. Por lo tanto, no te queda otra que poner una demanda.
  4. No te molestes en poner demandas de conciliación. Como has visto en mi caso, no tienen nada que conciliar ni hay buen rollo que valga. Para ellos más vale ir a juicio y perder que reconocer la nulidad de la cláusula.
  5. Prepárate para que te investiguen más allá de los datos que tienen de ti. En mi caso googlearon mi nombre a ver con qué daban, todo para demostrar (o intentarlo) que si soy listo debería haber entendido todo el clausulado de la hipoteca. Un arma de doble filo para ellos, ya que si si demuestran que soy un tío listo y la juez les dice que aún así no les vale, imagínate lo que le habrán colado a la gente que “no es lista”.
  6. En mi caso, el proceso me habrá costado unos 2.500 euros. Dependiendo de tu abogado puede ser algo más o algo menos. Lo que quiero decir es que el banco juega precisamente con estas cifras para que no vayas contra ellos, para que no te atrevas y tú mismo te frenes. Piensa que, si ganas, lo que te ahorras puede ser más de 10 y hasta 20 veces esa cantidad.

Si estás en una situación como la mía, sólo puedo animarte a que te armes de valor y arranques con el proceso. Y si no estás en esta situación, al menos ya sabes cuál es el comportamiento del Banco Popular.

Infidelidad aérea

17 Ene
2015-01-17T19:18:00+00:000000000031201501

Empiezo anunciando que este post nada tiene que ver con engañar a tu pareja en los lavabos de un avión. Que nadie caiga en confusión. Dicho esto, vamos al tema.

Decido comprar tres billetes de avión con Iberia (operado por Vueling), Palma – Barcelona, entre el 31 de enero y el 4 de febrero. Como soy cliente habitual de Iberia, dispongo de una tarjeta Iberia Plus con algunos puntos acumulados, lo que me permite comprar los billetes con cargo a esos puntos. Concretamente me cuestan 18.900 puntos y 236’91€. Aquí un pantallazo:

Captura de pantalla 2015-01-17 a las 18.00.17

En resumen, consumo la práctica totalidad de mis puntos de fiel cliente de Iberia y tengo que añadir 236’91€. Sospechosamente caros a tenor la publicidad de Iberia, pero bueno, todo es posible.

Acto seguido repito el mismo procedimiento en la agencia de viajes online Logitravel (un intermediario entre la compañía y yo) para los mismos vuelos y las mismas personas y lo que obtengo es lo siguiente:

Captura de pantalla 2015-01-17 a las 17.55.57

Es decir, que pagando una comisión a un intermediario y sin programa de fidelización alguno, los billetes me cuestan un 19% menos.

Señores de Iberia, ustedes dirán si esto es fidelizar a los clientes, o todo lo contrario.

A vote for Bart is a vote for anarchy

05 Nov
2014-11-05T19:21:28+00:000000002830201411

Lo de Podemos vs “la casta” me recuerda muchísimo al capítulo de Los Simpsons (como siempre, muy avanzados a su tiempo) en el que Martin utiliza un slogan para desacreditar a Bart, sin caer en la cuenta que ese mismo slogan es el que utiliza el propio Bart.

Todo cuanto argumento escucho/leo al respecto desde los dos principales partidos (hasta el momento) y sus medios afines en España, no hace más que reafirmar a la mayoría su intención de no votarles.

Llamarles “antisistema” cuando el sistema es claramente corrupto, les da fuerza.

Apelar a “no sabes lo que dice su programa” cuando tú mismo te has encargado durante años de que tu programa no diga nada concreto, te hace quedar como un tonto.

Que un simple video en Youtube demuestre la manipulación de los medios informativos para desacreditar al líder de Podemos, lo dice todo de los medios de este país, así como de la capacidad de estos para dejarse convencer por los gobernantes de turno.

En el fondo, cada acción para ningunear a Podemos, es una acción que les da más y más fuerza.

El poder me amedrenta diciendo que me van a quitar la casa si gobiernan. Que como son bolivarianos se va a extinguir la propiedad privada. Y tú, con tus recortes y tus pagos con mi dinero a los bancos, me dejas sin “propiedad privada” que defender.

Ahora que Podemos, según el último barómetro del CIS, es la fuerza política española con mayor intención de voto directo, es cuando el establishment decide que ha llegado el momento de “luchar juntos contra la corrupción” y de “establecer pactos entre los dos grandes”. Cuando no existía Podemos y queríamos un acuerdo entre PP y PSOE para sacar este país adelante en la peor crisis que se recuerda, entonces no. No era el momento.

A vote for Podemos is a vote for Anarchy.

Hay montones de cosas que no me gustan del programa de Podemos. Igual que hay cantidad de cosas que no me gustan de los otros programas. Pero esto no va de programas: va de poder, de avaricia, de saco roto y de gónadas inflamadas.

Al final Martin gana las elecciones porque ni siquiera Bart va a votar. No da la sensación de que esto sea lo que va a pasar en mayo de 2015. No obstante, los partidos tradicionales tienen seis o siete meses para cambiar la tendencia; será muy interesante ver cómo lo intentan.

El lujo en un huevo frito

06 Jun
2013-06-06T13:26:29+00:000000002930201306

En las últimas semanas he participado en un par de mesas redondas en las que me han pedido mi visión del lujo. No es que yo sea un experto en el área, pero desde que creamos ChefSins como “asociación” de chefs de alta gastronomía parece que sí que existe una relación directa entre turismo, gastronomía y lujo. Agradezco que, como director del proyecto, consideren que tengo algo que decir al respecto.

De lo que he oído en esas mesas, existe una acepción del lujo como algo “exclusivo” por el hecho de ser caro. Las cosas son “de lujo” porque pocos se lo pueden permitir y en el momento en el que cualquiera se lo pueda permitir, entonces ya dejará de ser lujo. De hecho, parece que el lujo va revestido de cosas que empiezan por “ex”: exclusividad, excelencia, extraordinario, extravagante…

Sin embargo, para mí, el “ex” más importante en el lujo es la “experiencia”. Para ello puse el ejemplo de un simple huevo frito: a priori no es un producto exclusivo, ni excelente, ni extraordinario, ni mucho menos extravagante. En sí, no tiene nada más. Pero si el huevo frito te lo coge del gallinero, prepara y sirve en tu presencia un chef con dos estrellas Michelín, en una mesa especial para ti solo en el huerto de su cocina, que está a la vez en los terrenos de un hotel de cinco estrellas, el huevo frito trasciende de su condición de embrión sin futuro a experiencia casi mística que uno puede contar a sus amigos para que se mueran de envidia.

Pero no basta. Si el chef hace el mismo huevo frito en el mismo lugar y con el mismo procedimiento, pero para 400 personas, la experiencia queda devaluada. El lujo es una experiencia “personal” o “individualizada”. Eso lleva también a que la percepción del lujo es subjetiva (a mí particularmente el lujo como ostentación me parece una horterada supina en muchos casos, pero puedo entender que haya gente a la que le guste).

Poseer un megayate es un lujo. Si no lo tienes, pero te invitan a pasar una semana en uno de ellos, también. Incluso si eres ruso, tienes un megayate y veraneas en Mallorca, que un mallorquín te invite a pescar calamares en su llaüt de 20 palmos, también.

En resumen, que haya un hilo directo entre lujo y bolsillo no implica que no haya otro hilo directo entre lujo y corazón igual de válido.