“La música es cultura. La música es empleo”. Con este slogan, un grupo de artistas exigían respeto al ministro de Industria, Miguel Sebastián, a golpe de pancarta. Así lo publica 20minutos.

Dejando al margen consideración de que cambiando música por cualquier otra cosa el slogan sigue funcionando (y si no probad), lo que más me llama la atención de la noticia es el siguiente párrafo:

Pedían, pancarta en mano, respeto, un trato digno para la (su) profesión y una legislación acorde con la situación crítica de la industria

Algunos de los nombres que se citan son Loquillo, Chenoa, Aute, Carmen París o Rosario: gente que cobra (porque les pagan) un caché por concierto de cinco cifras (algunas empiezan por 1 y otras por 6, hay de todo). En cualquier caso, gente que por una noche de actuación cobra lo que muchos de nosotros en un año de trabajo. Y piden dignidad a golpe de pancarta. El kilo de dignidad que conozco se cotiza mucho más bajo. Quizás es que me he equivocado de profesión. O que me falta talento. Incluso las dos cosas.

Y los industriales de Promusicae, de los que se cita a Carlos López (Sony BMG) y Pepe Barroso (Pep’s Records) piden una legislación acorde con su crisis. No les culpo que pidan. Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar, dicen. Sólo espero que si efectivamente el gobierno sale en defensa del sector, también lo haga en defensa de todas aquellas actividades productivas que se están yendo al garete por falta de “legislacion y recursos acordes con su situación crítica”.