Esa es la cifra en millas náuticas del recorrido alrededor de Mallorca y Menorca, a bordo del Burball, en 14 días y ésta es la crónica resumida, literalmente una bitácora:
Día 1: Palma – Andratx. Marejadilla. Salimos a las 19 horas del real Club Náutico de Palma y llegamos poco antes de las 22 horas, ya de noche. Sin sobresaltos, excepto por las luces de navegación que sufren un problema eléctrico y salta el diferencial cada 10 minutos. Nada grave, ya que no navegaremos más de noche y es algo que se puede revisar al llegar a puerto.
Día 2: Andratx – Sóller. Lo que debería haber sido una travesía movida, fue una travesía insufrible. Las previsiones eran de fuerza 4 de noreste y marejada, y lo que tuvimos fue fuerza 6 y fuerte marejada. Tardamos casi 6 horas en algo que podría haberse hecho en algo más de 3 y media. Eso sí, el Burball aguantó como un jabato, y aunque a mi me temblaban las piernas al llegar, tanto mi mujer como mi hijo estaban como una rosa. En esta travesía se nos unió el Banff desde el Club Náutico Santa Ponsa. Cabe destacar la “pausa” en La Foradada para comer y descansar un poco.
Día 3: Sóller – Formentor. A las 10:00 de la mañana llegaron David y Lourdes para pasar unos días con nosotros y a las 10:45 partimos rumbo a Formentor, donde teníamos reservada una boya (a 23 euros la noche, casi como tenerlo en puerto). Tuvimos mar rizada y fuerza 2 prácticamente todo el camino, así que Lourdes, que era la primera vez que se subía a un velero, tuvo un estreno fantástico. Allí coincidimos con el Windflower, un Bavaria 44 que habían alquilado la familia de Javier y Soledad para una semana y con los que continuaríamos el periplo. La noche en Formentor, pese al precio, una maravilla, cubata de Matusalén incluído.
Día 4: Formentor – Fornells. Fuerza 2 – 3; rizada a marejadilla. Partimos de Formentor a las 10:45 con intención de realizar las 48 millas que nos separaban de Menorca en 7 horas si los vientos eran favorables. Y lo fueron, pero no contábamos con enganchar una red en la hélice a una hora del cabo Formentor. Tuvimos que parar motor, arriar las velas y tirarnos el agua a ver qué podíamos hacer. El primero fue David que dio cuenta de buena parte del material, y así turnándonos, en una hora habíamos conseguido eliminar prácticamente toda la red. Eso sí, la corriente nos empujó tanto que el rumbo nos varió más de 15 grados, pero con mayor, génova y motor ya recuperado, con puntas de 7’8 nudos llegamos a puerto a las 19:00. Puerto, dicho sea de paso, que no tiene gasolinera y con adaptadores de corriente un tanto peculiares. Menos mal que había agua y pudimos, al menos llenar el tanque.
Día 5: Fornells – Cala Pregonda – Fornells. Casi el primer día de “asueto” sin largas dosis de navegación. Simplemente salir y pasar el día fondeados, nadar y un poco de playa. Aproveché el fondeo y la tranquilidad del sitio para volver a revisar la hélice después de la enganchada del día anterior y eliminar los últimos restos de red que habían quedado en el eje. Y por la noche una caldereta en Fornells de la que todavía se me saltan los lagrimones al recordarla. Como no había sitio en puerto, fondeamos en una de las boyas de Life Posidonia que habíamos reservado previamente.
Día 6: Fornells – Maó. Fuerza 4; marejada. Dado que las previsiones eran de marejada a mediodía decidimos salir pronto por la mañana y así evitar el mal rato, pero lo cierto es que aunque salimos a las 7:30, la cosa estuvo peliaguda a la salida de Fornells hasta llegar prácticamente a Addaia. El caso es que a partir de ese momento, el mar nos vino de través y aleta de babor por lo que la navegación no fue muy pesada. Llegamos a la bocana del puerto de Maó a las 10:00 de la mañana, y dado que en ninguno de los tres puertos de Maó había sitio, fondeamos cerca del Lazareto y el Canal de Alfonso XIII. Por la tarde, los padres y los niños se fueron con el auxiliar a Maó, así que me quedé con Wolfgang (alias “Lobo”), el patrón del Windflower hablando de lo humano y de lo divino.
Día 7: Maó. Este día no navegamos. Estuvimos simplemente fondeados en la bahía, debido a la fuerza 5 del noreste que daban para todo el norte y canal de Menorca. Después de la experiencia del día 2, lo mejor era relajarse y disfrutar. Eso sí, aprovechamos para repostar gasóleo y agua, después de esperar a que una lancha de 92 pies pusiera la friolera de 18.000 euros de gasolina. Casi nada. Bajaron a tierra David y Lourdes para regresar a Mallorca por motivos de trabajo.
Día 8: Maó – Cala Macarella. Como el pronóstico era norte fuerza 3 y marejadilla, todo indicaba que en el sur de Menorca íbamos a estar estupendamente, así que salimos con intención de pasar noche en Macarella o Macarelleta, pero después de pasar por Illa de l’Aire, la cosa se complicó ya que el viento roló a componente sur y es lo que tuvimos todo el día. No encontramos sitio para fondear en Cales Coves (casi no se podía ni ver desde fuera), así que fondeamos en Cala Galdana para comer y nadar un poco, pero el movimiento y los tirones que dábamos no resultaban muy agradables. Por la tarde salimos a Macarella y, dado que entraba el mar y el viento decidimos poner rumbo a Mallorca después de cenar.
Día 9: Cala Macarella – Colonia de Sant Pere. Fuerza 3, marejadilla. Salimos a las 3 de la mañana, para aprovechar la calma de la noche y, de paso, que los niños siguieran durmiendo, como así fue en la mayoría de los casos. Atravesamos en canal sin contratiempos y a las 8 de la mañana paramos en Es Caló y fondeamos hasta después de comer, ya que empezó a entrar mar de fondo de metro y medio y era complicado seguir abarloados. Nos despedimos rápidamente del Windflower, ya que debía volver a puerto y pusimos rumbo a la Colonia de Sant Pere, donde nos esperaban Luis y Patricia para ir a cenar. Estaba tan cansado que me faltó casi nada para quedarme dormido encima del plato de arroz de la cena.
Día 10: Colonia de Sant Pere. Fuerza 2, rizada. Vinieron a vernos Toni y Joan, salimos a mediodía a navegar hasta Aubarca, también con Luis, Patricia, Marc y Marina. Un poco de overbooking en el Burball, pero el tiempo fue muy bueno. Comimos, nos abarloamos con el Banff y a media tarde regresamos de nuevo a puerto. Cenamos en el barco con Toni y Joan, que se quedó con nosotros algunos días más.
Día 11: Colonia de Sant Pere – Portocristo. Fuerza 3-4; marejadilla a marejada. Salimos a las 9:30 de la mañana con un tiempo excelente y con Joan abordo, pero a la altura de Capdepera el mar se complicó. Nada insoportable, pero incómodo al venir de proa. Llegamos a Puerto de Portocristo a eso de las 13:30 y pasamos el resto del día allí ya que el mar hacía imposible ir a alguna calita de los alrededores. Cerca de la medianoche empezó una tormenta eléctrica y descargó un poco de agua, lo suficiente como para quitar la sal al barco.
Día 12: Portocristo – Cabrera. Fuerza 3-4. Marejadilla. Partimos a eso de las 11:30 con intención de hacer las 30 millas que nos separaban de Cabrera en dos tandas, parando a comer a mitad de camino, en Cala Llobards. Como el mar entraba de noreste la cala no ofrecía ningún resguardo así que decidimos hacer alto en Cala Santanyí, abarloados. Comimos más bien rápido y levantamos anclas rumbo a Cabrera, donde en principio habíamos quedado con el Txuri Urdin, un Bavaria 30 de nuestro amigo Luis, pero que finalmente no pudieron ir y con el que ya nos habíamos visto en el puerto de Fornells el día 4 de navegación. Como siempre, la llegada a Cabrera fue espectacular, la mar en calma, el sol por todo lo alto y el agua tan limpia que podías contar las algas del fondo. Me sorprendió ver bastantes boyas libres, aunque se fueron ocupando a lo largo de la tarde.
Día 13: Cabrera – Colonia de Sant Jordi. Fuerza 3, marejadilla. Pasamos el día entero en Cabrera. Algunos pisaron tierra para ir a ver el monumento a los franceses o el museo, y otros aprovechamos para leer un poco. A la salida estaba el yate Clarena, propiedad de “El Pocero”, que ocupaba casi toda la bocana con sus casi 50 metros de eslora. Lo que da de sí ser constructor… En fin, que a las 17:30 pusimos rumbo a la Colonia de Sant Jordi, donde desembarcamos a Joan, que tenía quehaceres urgentes en Puigpunyent, y donde habíamos quedado con el Maria Assumpció, un Furia 1040 de 34 pies, y el Sunichu, un Dufour de 30 pies. Pasamos la noche abarloados los cuatro, incluído el Banff.
Día 14: Colonia de Sant Jordi – Palma. Fuerza 3, marejadilla. A las 10:00 de la mañana el Banff puso rumbo a Santa Ponsa para cerrar ya su periplo. El resto, celebramos Santa Assumpció con una paella en el barco y, después de comer y del café, regresamos ya a Palma, donde llegamos a las 21:00 horas después de recorrer, aproximadamente, 336 millas.










No hi ha com tenir duros.
Me ofrezco voluntario para la proxima travesia: joven, guapo, listo y con ganas de aprender… Soy buen catador de caldereta.
Bernat… ¿qué obtengo yo a cambio?. ¿Un catador de calderetas?. No es necesario… ya tengo el título.
Beachsun, en breve organizaremos un fin de semana en Cabrera. Aparcaremos las criaturas con sus respectivas y nos dedicaremos a la vida contemplativa y al bebercio no contemplativo…
mo puefo escibir, ne lo impife ña enbiduaaaa!!!!!!!