Suave. Muy suave fue el concierto de ayer de Alba Molina y Vicky Luna en el Teatre Xesc Forteza de Palma. La verdad es que me esperaba algo mas flamenco, más gitano. No es que le faltara garra. Simplemente uno iba con la idea preconcebida de que un concierto en el que participe Alba Molina tiene que ser más flamenco. Sin embargo la fusión de estilos que lograron ambas es digna de admirar.
La cosa comenzó con Bésame Mucho, toda una declaración de intenciones como carta de presentación ante un público que nunca las había visto en este formato. Una tras otra fueron cayendo canciones propias y versiones de temas más o menos conocidos: desde Dos Gardenias hasta Un Pato, hasta completar un repertorio que duró más de hora y media. El público, de los más respetuosos que he visto en mucho tiempo, acompañó con silencio las interpretaciones para acabar aplaudiendo en pie al finalizar el concierto.
Casualidades de la vida, contamos también con la colaboración especial de Andreas Oliver Lutz, de los O’Funkillo, que se sumó un par de canciones a la voz y a las palmas.
En el terreno anecdótico, si los Estopa hubieran visto la raja de la falda de Alba, el siniestro con el Seat Panda hubiera sido todavía más grave. En cuanto a la producción, Joan Ribas en la parte técnica sacó, como siempre, un sonido excelente y la profesionalidad de la gente del Teatro nos facilitó mucho la tarea de producción.








