El otro día iba andando por la calle cuando me percaté de un tema que me dejó un poco intranquilo. Los perros, para conocerse mejor, se huelen el culo… Sí señor, lo hacen, no pongas esa cara… Primero uno, después el otro… y luego se ponen a ladrar… Y claro, no pude evitar ponerme a comparar… Poneos en situación.
Te presentas a una entrevista de trabajo y el entrevistador te huele el culo para acto seguido hablar de tu currículum. “No, si su currículum está muy bien, pero su culo no me merece mucha confianza. ¿Tiene usted experiencia?”.
O llegas a casa y tu mujer te huele el culo nada más entrar por la puerta… “¿Qué cariño, hemos tenido un mal día, eh?”… “Pues el tuyo no parece que haya sido mucho mejor que el mío”…
Y si eres un vendedor el tema se agrava. Llamas a la puerta del cliente y le dices “huela, huela… nuestros productos son de toda confianza”…
Es que Darwin dijo que éramos un poco animales, pero hay que ir guardando un poquito las distancias claro… Por ejemplo, por más que venimos de los monos, todavía no he visto parejas de enamorados en el parque comiéndose los piojos el uno al otro… Sí que es cierto que hay gorilas en las puertas de las discotecas y en la presidencia de EEUU, pero eso es otra cosa…
Aunque tomamos el sol y luego se nos cae la piel a tiras no significa que tengamos genes de las gambas o las lagartijas (respectivamente). Además, a las lagartijas, si les cortas la cola, les vuele a salir… y a las gambas les chupas la cabeza…
¿Acaso la gente que tiene mucho pelo en el cuerpo, se tumba en el suelo hecho una croqueta y se empieza a lamer para peinárselo, como los gatos?. Sería un poco desagradable, la verdad… Aunque todavía hay madres que aplican aquello del escupitajo en el pelo rebelde del niño… Y el niño, claro “¿tu qué quieres peinarme o ahogarme los piojos?”…
El cortejo es otro de los puntos fuertes… Ves una tía buena por la calle y te pones cómo los pájaros a revolotear, se te ponen los pelos de la cresta de punta y cambias de color según la circunstancia… También es cierto que entre los machos humanos se tercia de tanto en cuanto un encontronazo con los cuernos, pero no suele ganar el que tiene los cuernos más grandes… Es otra de las diferencias…
Hay que tomar ejemplo de las hormigas. Se dicen que son muy trabajadoras, pero realmente son muy educadas. Pasean por la calle en fila india… cuando se encuentran con alguien de su especie se dan dos besos… y lo mejor de todo, no se ponen a cotillear…
Siempre nos han dicho que las moscas tienen muchos ojos y que tienen una visión que te cagas, pero nunca ven los cristales de las ventanas. Se meten unas hostias que no veas, pero yo me imagino a las mujeres, con todos los respetos, en los escaparates de las tiendas en época de rebajas… todas pegando con la cabeza en el cristal intentando llegar al vestido o a los zapatos de El Corte Inglés… y el encargado echando “flit” o algo similar…
De todas maneras quedan algunas similitudes a tener en cuenta. Si en el mundo animal los gusanos se convierten en mariposas, en el humano los capullos se convierten en jefes…
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