Dicen que los niños nacen con un pan debajo del brazo. El mío nació con un barco y un montón de amigos. De todos ellos estamos recibiendo muchísimo cariño, pero hay dos que quiero destacar en este post simplemente porque estuvimos juntos el fin de semana pasado y, porque sí, obsequiaron a Guillem con sendos regalos que para mi tienen un gran valor.
Carlos Núñez ha dejado de ser un gaitero virtuoso para ser simplemente nuestro amigo Carlos. Personalmente me enorgullece contar con su amistad y, también, con la de su hermana Helena. En menor medida, también Xurxo, su otro hermano, pero la culpa es suya por no querer quedarse más tiempo aquí. Ahora, mi hijo Guillem cuenta ya no sólo con su amistad, sino también con una flauta irlandesa que Carlos dedicó y obsequió para, tal vez, aprender a usarla y cuando sea mayor salir juntos de gira por la Bretaña. Tiene dos meses, pero ahí están The Chieftains a punto de jubilarse y quizá haya un hueco en el mercado.


Por otro lado, Nahuel, primo hermano de Herman Munster, acaba de sacar disco en el mercado llamado “Y la milonga lo sabe”. No sólo es un excelente cantautor, guitarrista y compositor, sino una persona a la que se le echa de menos cuando se va. Un día, estando en su casa en México me llamó para pedirme cómo se escribía Guillem. Se lo dije, por supuesto, sin preguntar por qué. Querrá conocer a su sobrino, pensé. La semana pasada vino a casa y me trajo el disco. Me dijo “mira en los créditos” y ahí estaba.


Como diría mi buen amigo Rogelio Botanz, hay gente que sí y gente que no. Carlos y su tocayo Nahuel son, claramente, de los que sí. Gracias a ellos mi hijo ha nacido con una flauta debajo de la nariz y una dedicatoria. A ver si sale buen músico y, algún día, les corresponde.








