Ayer estaba conversando con el director comercial de una sala de espectáculos, que mantendremos en el anonimato, por ahora. En medio de la conversación me espetó un “¿Es tuyo un blog llamado Blogosofía?”. Mi respuesta no se hizo esperar… “¿Así que eres tu el que se lo lee?. ¡Te estaba buscando!”. Como si no hubiera oído el sarcasmo, siguió… “Es que ayer estuvo aquí un inspector de la SGAE y estuvimos hablando de tu blog y de un post que se llama “Cubatas con propiedad intelectual“. “Pues sí – dije – lo escribí después de que este mismo inspector (también lo mantendremos en el anonimato) con el que hablabas tu me dijera textualmente que los cubatas tenían derechos de autor… vamos, que fue él quien lo inspiró”… A lo que el comercial me suelta un “pues está muy cabreado… dice que te van a denunciar”…

No sabía que se pudiera denunciar una ley que ellos mismos aplican y persiguen si no se cumple. Pues nada, habrá que esperar a recibir la denuncia para ver cuál es el argumento. Esto es lo que le pierde a la SGAE, que por defender a ultranza un “qué”, con el que particularmente estoy de acuerdo, se aplican unos “cómos” que hacen que pierdan toda la fuerza. En fin, que si hay algún abogado por aquí que lea esto y quiera evitarme sufrimientos legales, estaré encantado de recibir consejo. También si hay un farmacéutico que me patrocine unos “dodotis” estaré encantado de ponérmelos. Me estoy haciendo “caquitas”…