Ayer estaba conversando con el director comercial de una sala de espectáculos, que mantendremos en el anonimato, por ahora. En medio de la conversación me espetó un “¿Es tuyo un blog llamado Blogosofía?”. Mi respuesta no se hizo esperar… “¿Así que eres tu el que se lo lee?. ¡Te estaba buscando!”. Como si no hubiera oído el sarcasmo, siguió… “Es que ayer estuvo aquí un inspector de la SGAE y estuvimos hablando de tu blog y de un post que se llama “Cubatas con propiedad intelectual“. “Pues sí – dije – lo escribí después de que este mismo inspector (también lo mantendremos en el anonimato) con el que hablabas tu me dijera textualmente que los cubatas tenían derechos de autor… vamos, que fue él quien lo inspiró”… A lo que el comercial me suelta un “pues está muy cabreado… dice que te van a denunciar”…
No sabía que se pudiera denunciar una ley que ellos mismos aplican y persiguen si no se cumple. Pues nada, habrá que esperar a recibir la denuncia para ver cuál es el argumento. Esto es lo que le pierde a la SGAE, que por defender a ultranza un “qué”, con el que particularmente estoy de acuerdo, se aplican unos “cómos” que hacen que pierdan toda la fuerza. En fin, que si hay algún abogado por aquí que lea esto y quiera evitarme sufrimientos legales, estaré encantado de recibir consejo. También si hay un farmacéutico que me patrocine unos “dodotis” estaré encantado de ponérmelos. Me estoy haciendo “caquitas”…





















Y a mi Fonseca sigue sin decirme nada ni ayudarnos, y mira que es gordo nuestro problema. Son unos egoistas
He leído todo tu post sobre la sgae y los comentarios de Fonseca. En realidad no entiendo exactamente el proceso, soy un simple estudiante. Debo añadir sin pudor que apenas compro cd’s (únicamente de mis grupos selectos) y que sin embargo acudo a todos los conciertos que puedo.
Comprar cd’s originales es para mí absurdo teniendo en cuenta que el cd está perdiendo protagonismo y seguirá perdiéndolo (cada día menos gente tiene discman (usa MP3) y escucha la música en el ordenador, por lo que no necesita introducir el cd, sino hacer click en el mp3 descargado).
Opino que todo el mundo debe recibir una compensación monetaria acorde con su trabajo, sin embargo creo que no se ha dado todavía con la fórmula para que ésto se produzca de modo justo y ecuánime para todos, Mientras pueda seguiré descargando la música que me gusta y yendo de conciertos por la geografía española.
Suerte en tu batalla.
Atreyu:
En mi caso es al revés. Yo me enganché al Hip Hop a través del mp3. Sigo bajando toda clase de trabajos de hip hop y asistiendo a los conciertos que puedo, pero cuando escucho un disco durante un par de meses y realmente me parece un disco imprescindible, lo busco en la FNAC y lo compro. Y no porque no pueda seguir escuchando los mp3 del mismo disco en mi ordenador o sienta remordimientos, sino como tributo al artista y como un objeto de colección que a mí me parece valioso.
Cada vez compro más discos porque cada vez bajo más discos y mi capacidad para discriminar lo bueno de lo mediocre es mayor. Y además creo que una cosa la que alimenta a la otra. Si las descargas estuvieran prohibidas, entonces quizás nunca hubiese comprado un disco de hip hop. Si las prohibiesen ahora, entonces quizás compraría menos, quizás no compraría ninguno, porque como en todos los géneros hay discos buenos, regulares y malísimos y encima la promoción es poca o ninguna así que me obligarían a comprar los discos a ciegas.
Sólo un intermediario interesado en sus comisiones diría que las descargas perjudican a la industria. A mí 19 “gigas” me han arrastrado a comprar 13 discos y si no tengo más es porque la distribución también es penosa y errática, pero no por ganas.