Hablando el otro día con Benjamí, contándole que tenía que escribir una segunda parte de mi entrada titulada “Derechos de Autor“, me contestó perplejo “¿pero es que hay más?”.

Pues ciertamente hay mucho más que contar. Muchas cosas son ampliamente conocidas como el hecho de que se cobre un canon por cada CD virgen presuponiendo culpabilidad de piratería, cuando esta presunción es del todo inconstitucional. Otras no lo son tanto como pueden ser los métodos de los inspectores. Por ley, tengo que dejar entrar en los conciertos que organizo al inspector de la SGAE debidamente acreditado. Sin embargo, la ley no me obliga a dejar entrar a su novia y dos amigos, como he tenido que hacer alguna vez, o aguantar amenazas, por este motivo, del estilo “ya me encargaré yo de que no organices ningún concierto más y de paso te hundo la empresa”. Y en el colmo del sarcasmo, van y me llaman “cliente“.

Con la ingeniudad que me caracteriza, me fui a la SGAE y pedí que, ya que me cobraban un 10% de lo que recaudo (después del caché del artista, el diezmo es el coste más elevado de toda la producción), si eran tan amables de ayudarme a organizar algún concierto, no sé, publicitándolo o incluso promocionando artistas noveles. Su respuesta no fue un sí ni un no. Fue un “no sé de qué me estás hablando”. Y efectivamente, buscando en su anuario (no tiene desperdicio) vi que de los 114.428 conciertos que se han realizado en España durante 2004, la SGAE ha subvencionado un total de 48. Un 0’0004%. Lo que viene siendo menos de uno por provincia al año.

Si poco conocido es lo que cobra la SGAE por concierto, menos conocidos son otros conceptos por los que la SGAE se llena los bolsillos, como por ejemplo, la musiquita de la llamada en espera de una línea telefónica de cualquier empresa (2’41 euros por cada tramo de 5 líneas), o las de una máquina recreativa (11’23 euros anuales por cada máquina). Las fábricas de juguetes pagan a la SGAE por cada “barriguitas” que apretándole la idem dice “jojojojojo” (concretamente un 3’75% de sus ingresos por comunicación pública más el 1’25% en concepto de reproducción). El Corte Inglés paga 0,012 euros por cada metro cuadrado de superficie de venta al mes, más 0,003 euros por metro cuadrado de parking. Calcula la de metros cuadrados que tienen y multiplica. Todos estos datos están publicados en la misma web de la SGAE, aquí. Por cierto, si os entretenéis un poco a mirar, podréis ver como si te paras a silbar, en cualquier esquina de tu ciudad, una canción de Serrat, te pueden reclamar el 10% de tu nómina. Flipante, pero legal.

Resultados: en 2004 en Baleares el número de conciertos se ha reducido a la mitad respecto a 2003. Del 3% al 1’6% del total de conciertos a nivel estatal. En cambio la recaudación ha pasado del 1’9% al 2’9%. O lo que es lo mismo: hemos pasado a ganar el doble con la mitad de conciertos, lo que para mi significa “ganamos más dinero defendiendo los intereses de menos artistas”. Ahora nos dirán que también hay menos conciertos por culpa de la piratería.

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4 Responses so far.

  1. [...] Ya avisé de que silbar por la calle podría acarrearnos pagar el 10% de nuestra nómina. Así que, silencio. Y como colofón: Me tocan los mismísimos que el arte se haya convertido en la pescadilla que se muerda la cola, que la defensa de la integridad de los artistas se haya convertido en la gran putada de los demás artistas, que Warner cobre dos millones al año por el uso del Cumpleaños Feliz, que una gran cantidad de sketches del Saturday Night Live no puedan volver a ver la luz del día porque sonaba una introducción de algún Opá americano de ese año. [...]

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