El otro día tuve el placer de escuchar el pregón del escritor y periodista Carlos Garrido (www.carlos-garrido.com) para las fiestas del Secar de La Real, en el claustro del monasterio. En su pregón, al que casi llamaría yo arenga, hacía un llamamiento directo a nuestros políticos hacia la espiritualidad, independiente de cualquier religión, como base para entender por qué hay que proteger el monasterio y cómo éste no se entiende sin su entorno rural.
Para mí, introdujo un concepto más allá de la ecología, que el filósofo y pensador Raimon Panikkar (http://www.sapiens.ya.com/humanidad/ex-text4.html) me definió, hace ya casi 10 años en Madrid, como “Ecosofía”: la sabiduría de la naturaleza, o dicho de una manera un poco más reduccionista, de cómo la ética y la política deben aprender de nuestro entorno ecológico.
En una isla donde fomento es igual a cemento, y el progreso y calidad de vida se miden por consumo de territorio, no estaría de más aplicarnos el cuento y obligar a nuestros representantes políticos a darse cuenta de todo lo que pueden aprender de aquello que plantean destruir.

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  1. [...] poco o nada tiene que ver con la inteligencia y me introdujo el concepto de ecosofía, del que ya hablé en este mismo blog hace 5 [...]

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