El flautista de Hamelín pasó ayer por Palma, arrastrando tras de sí a 5000 personas. Las ratas, esta vez, se quedaron en los despachos y en algún medio de comunicación.
Aún así, lo de ayer no fue sólo un concierto de Carlos Núñez (los hay (los de siempre) que ni siquiera saben distinguir un concierto de una canción). Ayer se demostró que existe otra manera de entender una fiesta popular y que puede ser de calidad, gratuita y con respuesta en masa. Se demostró que Ses Voltes es un marco incomparable para la música totalmente desaprovechado. Se demostró que las Festes de Sant Sebastià deberían ser para todos los públicos y que los palmesanos lo pedimos desde hace años.
No se demostró, sino que se confirmó, que Carlos Núñez es un mago y que, con la banda (Xurxo, Pancho, Begoña y Paloma) o sólo son su flauta, es capaz de poner a bailar a 5000 almas mallorquinas (que ya es decir).









Felicitats, he llegit que va estar molt bé
Gràcies!
Fue un reto para nosotros organizar un concierto para varios miles de personas, pero creo que nuestros clientes estarán satisfechos del resultado.
Y Carlos Núñez, estratosférico. Le darías un siurell y te sacaría la novena de Beethoven…
M’hagués agradat molt estar amb tots vosaltres en aquest concert.
Enhorabona!