Esto de ir en bicicleta por la montaña se está poniendo de lo más divertido. A veces, como ayer, se hace un poco pesado para quien no está acostumbrado, pero lo mejor es como uno se siente al acabar: físicamente destrozado, pero anímicamente pletórico.
Con tiempo, agua para refrescarse y, sobre todo, buena compañía, casi todo es posible. Por eso, a las seis y media de la tarde, nos reunimos Luis, Joan y yo para dar una vuelta, y esto es lo que hicimos:

Si quieres verlo en Google Earth, sólo tienes que descargarte la ruta pinchando aquí.
No llegó a dos horas de pedaleo, pero estuvimos casi tres en total contemplando un panorama que jamás habíamos visto antes. Y al lado de casa.
Ojalá podamos seguir disfrutando de todo esto muchos años, antes de que nos lo cubran de cemento.
Categories: Sin categoría








