Estrategia de inversión: Comprar barato y vender caro.

Estrategia absurda: Comprar caro y vender barato.

Estrategia de Vicente Grande: Comprar caro, dejándolo a deber, y esperar a que me lo recalifiquen. Si el Gobierno de turno cambia y ya no puedo recalificar con la connivencia política anterior, me declaro en suspensión de pagos y le echo la culpa a los bancos. Consigo que el juez nombre a unos administradores judiciales que son, al a vez, amigos míos.

Con esta teoría, se ha logrado tener un activo (ojo, “decir que lo tienes no es tenerlo”) de 1.200 millones euros en fincas y terrenos (sólo unos 200.000 millones de pesetas, por si a alguien se le escapa la cifra), dejando a deber la nada desdeñable cantidad de 835 millones de euros, o sea, 140.000 millones de pesetas.

No es un pelotazo, qué va. Es que los mallorquines somos así.

Pero la pregunta es ¿puede un empresario convencer a los bancos para que aflojen la pasta en tales cantidades sin que haya la “garantía política” de que esto se va a hacer?. Porque por ahora, los “pillados” son Grande y, sobre todo, los bancos, pero no he visto a ningún político todavía.