Cada año presentamos propuestas para los conciertos de las fiestas patronales de Palma de Mallorca: las Festes de Sant Sebastià, excepto el año pasado por los motivos que explicaba aquí.

Finalmente las tornas políticas han cambiado en el Ayuntamiento por lo que, tal vez, tengamos ahora una oportunidad de presentar alternativas con ciertas garantías de ser tratadas por igual y equitativamente con las del resto de empresas candidatas. “Trozo de tarta” hay para todos, teóricamente: hay más plazas, han aumentado el presupuesto y la competencia es la que ha habido siempre.

No obstante, vamos a presentar más de una propuesta. No voy a poner nombres todavía porque basta que digas algo para que las promotoras llamen al manager pertinente a ofrecer más y mejor (en contra de los intereses económicos de todos). Lo que sí vamos a hacer este año es que una de las propuestas se basará en música libre.

Hay múltiples motivos para presentar una propuesta de este estilo. Para comenzar, uno estrictamente económico: los grupos afiliados a entidades privadas de gestión de derechos (por ejemplo la SGAE) gravan con sus conciertos un 10% del coste total de la producción. Este coste se lo podemos ahorrar a los ciudadanos porque sus derechos no están cedidos a entidades que recaudan. Por lo tanto, en igualdad de condiciones, nuestra propuesta será un 10% más económica que las demás, cosa que un ayuntamiento, que vela por nuestros dineros, debería sopesar seriamente.

Pero hay muchos más argumentos para hacerlo.  Algunos, como el de Benjamí, son los de no querer dar un duro más a empresas como la SGAE mientras haya sentencias condenatorias por el uso de tu propia libertad de expresión. Otro puede ser el mío propio de intentar trabajar lo menos posible con gente que te amenaza con hundirte el negocio.

Otro puede ser dar a entender al público en general que la música puede ser un bien común, libre, gratuita, copiable… Que abarca todos los estilos posibles: del jazz a la bossanova, del pop al folk, de la electrónica a la clásica. Que no es cosa de una minoría y que además puede ser de una calidad extraordinaria. Música que, por desgracia, jamás escucharás en los 40 Principales mientras éstos tengan en sus listas lo que les llega de las discográficas, que obligan a su vez al artista de turno a pasar por la SGAE.

A ver si la cosa llega a buen puerto y acabamos teniendo unas fiestas patronales con música “by the face” o “por la patilla”. Nosotros vamos a intentar poner los cimientos del tema.

Por cierto, esto no significa que no vayamos a presentar propuestas “privativas”, porque tiene que haber de todo y el público también lo demanda, pero al menos estarán equilibradas.

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