No se me ha ido la olla. Déjame que te lo explique.

Estaba esta mañana reservando un billete de barco con la naviera Iscomar para hacer un trayecto Alcudia – Ciutadella. Nada que objetar en el proceso y he podido ir cumplimentando los datos que desde la web me iban pidiendo con total normalidad. Sin embargo, cuando ya tenía todos los datos introducidos, precio seleccionado y sólo quedaba por realizar propiamente el pago, en la parte inferior de la pantalla me ha aparecido un formulario donde me pedía que marcara una de estas tres opciones, a saber:

  1. Seguro de viaje: X euros.
  2. Seguro de anulación: Y euros.
  3. Sin seguro: 0 euros.

No tenía intención de hacerme con un seguro de viaje, pero lo de la anulación sí que me ha llamado la atención: era barato y quizás me cubría frente a posibles inclemencias del tiempo o las famosas “rissagas” ciutadellencas. He hecho click sobre “ver condiciones” y me ha abierto este PDF con las susodichas.

Por supuesto, no cubre las rissagas, ni las inclemencias y realmente sólo me protege si me pongo de parto o me llaman para ser jurado en un juicio. Pero de lo más llamativo que he visto en el contrato ha sido aquello que NO cubre. Bien remarcada, la cláusula h dice que:

Los siniestros que tengan por causa las irradiaciones procedentes de la transmutación o desintegración nuclear o la radioactividad, así como los derivados de agentes biológicos o químicos.

Vamos, que Iscomar no piensa devolverme el dinero de la reserva, aunque tenga seguro de anulación, si alguien tiene a bien tirar una bomba nuclear en el canal de Menorca o alrededores.

Pues que lo sepan. Si el seguro no me incluye la protección frente transmutaciones o desintegraciones nucleares, no me interesa. ¡Habráse visto!

P.D.: Tampoco cubre, por si alguien se ve afectado, “la participación en apuestas, duelos, crímenes, riñas, salvo en casos de legítima defensa.” O sea, que si tienes que anular el billete porque has quedado a las 12:00 con un pollo para batirte en duelo detrás del campanario de la iglesia (a florete o trabuco) porque el dicho pollo ha mancillado el honor de tu vecina, te jodes. Ahora bien, si el mancillado eres tú, por ser legítima defensa, sí que puedes pedir que te devuelvan la pasta del billete.