Año 1989, tan sólo cinco años después de la era Orwell. Se celebran elecciones generales en España. Los diferentes partidos políticos se presentan con eslóganes de lo más trascendentales: el PSOE de González dice “España en progreso“; el PP de Aznar exclama “¡Palabra!“; el CDS de Suárez se impone un “Capaces de hacerlo“; IU de Anguita propone claramente un “Somos la alternativa“. La Falange, sin candidato, suelta un “Vota, no se lo esperan“.
En Baleares, Ruiz Mateos obtiene más votos que el PSM. El CDS es la tercera fuerza más votada. Izquierda Unida y Los Verdes, van por separado.
Todavía hay quien sostiene que leerse un programa político es como memorizarse las páginas amarillas, pero a mi me parece un ejercicio no sólo de ética democrática, sino, y sobre todo, un acto de reflexión humorística sin parangón. Veamos algunos ejemplos:

PSM, 7988 votos.

Apartado “Libertad y derechos humanos”: Ley limitadora del uso de la informática.
Apartado “Reforma de la Administración”: Desaparición de los ministerios de Cultura y Asuntos Sociales.

PSOE, 118778 votos.

Apartado “Vivienda”: Cortar la especulación sacando más suelo urbano al mercado.
Apartado “Mujeres”: Reparto de responsabilidades.

PP, 140114 votos.

Apartado “El desafío de la crisis turística”: Una especial atención al medio ambiente.
Apartado “Política exterior”: Poner en forma nuestra capacidad competitiva.

IU, 17599 votos.

Apartado “Vivienda”: Impedir la especulación.
Apartado “Minorías étnicas”: La participación gitana en el sector productivo se realizará a través de dos grandes áres: Mercadillos ambulantes y Artesanía.

Para que luego digan que los políticos no tienen sentido del humor.
Por cierto, toda esta información viene a colación de que soy uno de los pocos pringaos, de entre los que conozco, que todavía se leen los programas políticos y votan en consecuencia, motivo por el cual se desespera con los pactos postelectorales que hacen que, por gobernar y tener el poder, se pasen el programa por los forros de sus caprichos, y motivo por el que acabo de encontrarlos en un cajón.

Reflexión de todo a cien: Suma de los votos de partidos de derechas: 140.000 votos. Suma de los partidos de izquierdas, 153.000 votos. No siempre gana la derecha en Baleares; casi siempre, pierde la izquierda.

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