A raíz de un comentario que hice en Twitter al respecto de las comisiones que cobra el Banco Popular, me parece interesante reflexionar sobre los motivos que puede tener un banco para cobrar comisiones de este estilo, sobre todo cuando muchos clientes nos autogestionamos el trabajo bancario a través de internet.

En el caso del Banco Popular, con 6’7 millones de clientes en 2008, los números dicen claramente que no pueden dejar de cobrar comisiones. Es muy simple. Partiendo de una premisa que dice que un cliente es aquel que tiene al menos una cuenta corriente en el banco (lo cual no es cierto porque, en mi caso, tengo más de una), podríamos decir que hay unas 6’7 millones de cuentas corrientes. Si en cada una cobramos una media de 15 euros (13 euros para las libretas de ahorro y 18 euros para las cuentas corrientes) semestrales, o sea, 30 euros anuales, estamos hablando de unos ingresos por comisiones de 201 millones de euros anuales en concepto de “custodia de correspondencia”. Si fueras un banco, ¿renunciarías porque sí a semejante volumen de euros?

Con esta cantidad podríamos mantener de por vida a 4 vicepresidentes del BBVA, o lo que es lo mismo, podríamos pagar en España 333.200 salarios mínimos. Estamos hablando de una cifra, para un banco mediano, que sólo es la mitad de lo que factura la SGAE en un año entero. Si añadimos todos los otros conceptos por los cuales el banco nos comisiona, estamos hablando de que les estamos ingresando por la patilla varios centenares de millones de euros. Luego tenemos las famosas cláusulas “suelo” de 4% de interés para las hipotecas, y de ahí en adelante, lo que sea necesario.

Si alguien dudaba de que el mejor negocio que se puede montar es un banco, aquí tiene otro argumento.