Estaba escuchando hace unos días el disco “A mis niños de 30 años” de Miliki. Los grandes éxitos regrabados de los payasos de la tele, que salió al mercado hace ya un par de años. De hecho, no lo escuchaba para mi, sino para mi hijo, que ahora tiene algo más de un año y que, todo sea dicho, le hace bastante gracia.
No había caído en la cuenta de la sutileza, pero la letra de la canción “Los días de la semana” había sido modificada para adaptarla, supongo, a lo políticamente correcto en esta época. Dice:
Lunes antes de almorzar un marido fue a correr
Pero no pudo correr porque tenía que planchar
Así planchaba, así así, así planchaba, así así,
así planchaba, así así,
así planchaba que yo lo vi.
Sin embargo, la versión original de hace 30 años decía:
Lunes antes de almorzar una niña fue a jugar
Pero no pudo jugar porque tenía que planchar
Así planchaba, así así, así planchaba, así así,
así planchaba, así así,
así planchaba que yo lo vi.
Y así seguía toda la canción. En esa época, poco importaba que a las niñas se les atribuyera el deber de planchar, lavar, coser, etc. Menor y mujer, nada menos. El paradigma de lo que hoy es políticamente incorrecto.
¿Qué es lo que ha ocurrido en los últimos 20 años con todo esto?. ¿Éramos unos insensibles machistas hace 20 años o es que de repente nos hemos convertido en más papistas que el papa? (o las dos cosas). Me vienen a la mente letras de canciones muy populares que cantaba yo mismo (y ellas mismas) a grito pelado en las discotecas de toda la ciudad…y no pasaba nada… ¿Sigue cantando Loquillo su “La mataré”?
Quiero verla bailar entre los muertos,
la cintura morena que me volvió loco,
llevo un velo de sangre en la mirada,
y un deseo en el alma,
que jamás la encuentre.
Sólo quiero que una vez
algo la haga conmover.
Que no la encuentre jamás
o sé que la mataré.
O tal vez sería más adecuada “Sí, sí” de Los Ronaldos:
Tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte
hasta que digas sí, hasta que digas sí,
hasta que digas sí, sí, sí, hasta que digas sí.
Sólo pensar el revuelo que se montó hace un par de años con la canción “Tengo una oferta de IB3” donde el grupo Rock&Press sugería lo siguiente:
No estoy cómodo aquí, dudo si lo estaré allí. Por más que me tentéis, no me convenceréis a no ser que me nombréis director de IB3. María, sedúceme, fíchame y viólame
María en cuestión (María Umbert, ex-directora de IB3) amenazó con llevar al grupo a los juzgados y suspender cautelarmente sus conciertos.
¿Cualquier niña (entonces) treintañera (ahora) debería denunciar al bueno de Miliki por sus letras sexistas?. ¿Montamos un boicot musical porque Miguel Bosé dice que “nadie como tu me sabe hacer café”?. ¿O pedimos al pueblo de Vilafranca de Bonany que retire el nombre de Tomeu Penya de la plaza del pueblo por decirle a Maciana (pobrecilla) “alça sa cama que tenc moltes de ganes de menjarme es teu peix frit”?.
Es cierto que los tiempos cambian, pero reescribir el pasado no me parece la mejor solución. Salvando las distancias, es una situación similar a la de la supresión por ley de todos los monumentos franquistas. Yo, sinceramente, dejaba algunos simplemente como recordatorio, sobre todo a los más jóvenes, de lo que sucedió aquí. Y con las letras de las canciones, lo mismo.








