El cantautor leonés Amancio Prada nos deleitó el pasado viernes con un concierto muy especial. Tres factores se unieron para que así fuera.

En primer lugar, el recinto, la Iglesia del Monestir de La Real. Aunque haya desaparecido prácticamente todo su entorno rural a cambio de urbanizaciones y hospitales, nos sigue quedando el propio monasterio, que va ya camino de su octavo centenario.

En segundo lugar, el artista, cargado de misticismo y poesía en su discografía, nos presentó el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, sin duda su obra más íntima. Hablando con el propio Amancio del por qué de ese disco, me contó que a veces uno tiene que hacer las cosas por pura apetencia, y que aunque no se comprendió en el momento de editarse, ya que corría el año 1977 y lo único que se esperaba de un cantautor era que protestara contra el régimen, él hizo su disco más íntimo y místico porque consideró que debía hacerlo, y punto.

Y finalmente, en tercer lugar, la Escolania dels Blavets de Lluc, en una de esas raras ocasiones en que salen de Lluc para cantar y hacerlo además con otro autor. Perfectamente dirigidos por la batuta de Ricard Terrades, se acoplaron a Amancio Prada como si fueran una única cosa. La verdad es que, a mi juicio, no podía entenderse el concierto sin su presencia, y aunque se prodigaron poco, porque el repertorio así lo exigía, supieron estar a la altura y dejar esa sensación de “quiero un poco más” con la que me encanta salir de un concierto.

El concierto fue organizado por la Fundació Cultural Monestir de La Real como acto de presentación de la propia fundación y de sus actividades. Hay que reconocer que si empiezan así de fuertes, lo que nos depara el futuro puede ser magnífico. Ya se mencionó que entre lo próximo al caer estaba Jordi Savall.

Entre los asistentes, la alcaldesa de Palma, Aina Calvo, que tengo que reconocer que no ha cambiado físicamente nada desde que coincidimos en las juntas de gobierno de la Universitat de les Illes Balears cuando éramos estudiantes. Me gustó que diera su apoyo al acto y a la Fundación y espero que siga en esa línea. A su lado estuvo Nanda Ramon, regidora de cultura del Ayuntamiento y de la que me sorprende que no haya escrito nada al respecto en su blog. Y también, en nombre del Govern estuvo la directora general de comunicación, Gina Garcies. Sé que había además representantes del Consell de Mallorca y muchos otros políticos que fueron a título personal. Sólo espero de ellos que sean capaces de entender lo que estaban viendo, no sólo por la parte musical, sino, sobre todo, por lo que significa la Fundació.

Más de 400 personas abarrotaron la Iglesia del Monasterio. Por desgracia, mucha gente no pudo acceder al recinto por lo limitado de su aforo, lo cual no deja de ser sorprendente. Misticismo para el gran público. Quién lo iba a decir.