Tenía entendido que si quieren espiarte el correo, el teléfono, tu casa o cualquier cosa, se necesita una orden judicial que lo autorice. Dicho de otro modo, si hay sospechas de que estás cometiendo alguna actividad delictiva, un juez dice que está de acuerdo en que se te vigile con el fin de obtener pruebas que te relacionen con esas actividades. Eso si no te pillan in fraganti, que entonces ya se puede actuar directamente contra ti.

Eso era lo que yo creía hasta que, en la oficina, donde tenemos una ADSL de Telefónica, los correos electrónicos nos quedaban en el gestor de correo y no salían. Revisamos cada máquina de la red y los servidores, y ningundo de ellos parecía estar afectado con nada extraño: ni virus, ni troyanos. El problema estaba en el router de Telefónica.

Después de múltiples llamadas, “espere que le paso”, “en este momento no podemos atenderle” y “llámenos más tarde”, acabamos descubriendo que el puerto 25 del router había sido bloqueado por Telefónica sin previo aviso, comentario, advertencia o información. Simplemente, lo cerraron y ya te apañarás.

Con este descubrimiento, después de otra tanda de llamadas más a números 902, nos informan que esto es debido a que Némesis nos considera spammers, o sea, fabricantes y emisores de correo basura. A la pregunta de qué o quién es Némesis, ese Gran Hermano Internáutico, la respuesta es que parece ser un departamento de Telefónica encargado de meter IP’s en listas negras internacionales y bloquear puertos de tu router. De cualquier forma, es un ente que no existe físicamente. No hay personas ni números de teléfono detrás del departamento y al requerir a Telefónica por ellos, sólo se nos ofrece una dirección de correo electrónico donde comunicarnos: “perdone, señorita, pero no puedo enviar correos… ¿cómo quiere que le envíe un correo a Némesis?”…

En definitiva, no es sólo que no seamos spammers y lo único que pretendamos es enviar correos electrónicos corporativos, es que en virtud de lo que ellos consideran “abusar” enviando spam, virus, hackeando cosas o haciendo phishing pueden dejarte sin comunicaciones electrónicas en la empresa sin previo aviso y sin mediar soluciones alternativas. En nuestro caso, se han equivocado de lleno, generándonos además graves problemas de los que, por supuesto, no se hacen responsables, impidiéndonos utilizar nuestros propios servidores de correo y, en resumen, censurando el servicio.

Uno piensa que esto sólo ocurre en China o Irán, pero como se ve, en España es el principal proveedor de acceso el que nos censura lo que debemos enviar o lo que no. Y lo peor es que lo hace sin ninguna prueba o argumento, sin aviso y causando graves daños.

Por cierto, con la de hoy es la tercera vez que Némesis nos bloquea el puerto 25 sin previo aviso y todavía no hemos podido hablar con nadie del susodicho servicio para que nos argumente o nos facilite alguna información de por qué. Si se repite, cambiamos las líneas de proveedor y nos vamos a cualquier otro. ONO, por ejemplo.

P.D.: Contacto con Némesis. Más info sobre como se las gastan, aquí, por ejemplo.