Ayer nos desayunamos con la noticia de que al ex-regidor de Urbanismo de Palma le habían pillado con una mano metida en la caja del Ayuntamiento y la otra en los calzoncillos de algún amiguete de un club de alterne local.

Menos mal que ya lo dijo Edurado Inda en junio de 2004 (entonces Director de El Mundo – El Día de Baleares, ahora Director de Marca) en su columna de opinión “Los Puntos sobre las íes”, titulada “40 años de honradez“. Concretamente los dos últimos párrafos:

A Catalina Cirer, a Rodrigo de Santos y a la tercera pata del poder municipal, Francisca Bennàssar, les tiraremos de las orejas cuando se equivoquen y les sacaremos a hombros cuando acierten. Pero nadie les podrá toser jamás en el terreno moral: están limpios como la patena.

Lo que debería ser normal, que los políticos sean probos funcionarios, es desgraciadamente la excepción que confirma la regla y no la regla que confirma la excepción. La corrupción es uno de los grandes cánceres de nuestro tiempo allá, acullá pero no aquí en Palma. Los palmesanos pueden dormir tranquilos: sus dineros están en buenas manos. Catalina, Francisca y Rodrigo son de fiar. Pongo la mano en el fuego por la una, la otra y el de más acá.

Pues nada, amigo Eduardo. Dios te conserve los cinco sentidos, porque el sexto lo vamos a ir dejando, ¿eh?.

P.D.: Gracias a Dani por el cromo.

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