Ayer recibí una comunicación a través de Facebook de una estudiante de Comunicación y Relaciones Públicas que está trabajando en un proyecto de Plan de Comunicación para empresas que se las ven y se las desean con el tema del Copyleft, propiedad intelectual, derechos, etc.
A mi me afecta por partida triple, porque tanto a través de este blog, como en Deacorde Producciones por la parte musical como en Deacorde Marketing por la parte creativa de la estrategia empresarial es un tema de concepto que tenemos que integrar en el modelo interno de gestión.
Cuando iba escribiendo una respuesta más o menos lógica a la chica en cuestión, casi sale elaborado un manifiesto de cultura empresarial. Después pensé en una respuesta de mi amigo Riki López cuando le preguntaron si sus canciones tenían mensaje, a lo que él respondió que como mucho, tenían “recado”. Así que a continuación os pongo un par de ideas deslabazadas de mi “recado” sobre este tema.
Creo que las cosas no sólo hay que imaginarlas. Si trabajas, como en mi caso, para empresas reales, sus proyectos deben ser reales y ejecutables en tiempo y presupuesto. Por ese motivo creo poco en patentar ideas (cosa que, por otro lado, es muy difícil). El simple hecho de trasladar a alguien una idea, la desprotege ante posibles “copiadores”, pero también es cierto que, si hay confianza, la idea se complementa con nuevas aportaciones que la hacen más sólida.
No me opongo a la propiedad intelectual, su gestión y/o el cobro de derechos de autor. Ya lo he explicado en este blog muchas veces. En determinados ámbitos es incluso necesario protegelos, pero en España tenemos una Ley de Propiedad Intelectual mal cocinada, pésimamente delimitada y con suficientes agujeros como para que entidades privadas de las que todos conocemos sus nombres, se aprovechen de ella a su favor. Esto genera mucha controversia sobre todo en temas musicales. El problema es que si podemos defender el derecho de los autores musicales, también deberíamos hacerlo con cualquier otro creador, desde cocineros a arquitectos. ¿Te imaginas pagar un canon por comerte una tortilla de patatas o entrar en un edificio de Norman Foster?.
Creo en el Copyleft y admiro a quienes lo aplican a su obra. No obstante utilizo cuando puedo las licencias Creative Commons, que restringen algunos derechos. Particularmente las ideas que hacemos públicas suelen estar bajo el abrigo de una licencia Creative Commons Share Alike, que permite hacer uso comercial de la idea siempre y cuando se reconozca la autoría original y que cualquier copia derivada tiene que ser compartida bajo la misma licencia. Es decir, que si ofrecemos una idea al mundo y alguien del mundo la modifica, su nueva aportación tiene que ser también abierta al mundo.
En este contexto de crisis, las empresas deberían buscar diferenciarse y posicionarse de manera diferente a su competencia. Lo que tiene algo de valor está en ser precisamente diferente. Por eso resulta un tanto absurdo patentar una idea si ésta es ejecutada en un cliente, porque lo único que se lograría copiándolo es crear un resultado igual o parecido a la idea original. Dicho de otra manera, yo no aceptaría para mi empresa una idea copiada de otra en lo que a publicidad se refiere.
Respecto a cómo se posiciona Deacorde en cuanto a sus presupuestos, simplemente creemos que tal vez podríamos vivir ganando dinero por haber tenido una idea, pero vemos más interesante vivir por ejecutar nuevas ideas constantemente. Hay quién dirá que es desperdiciar vías de ingreso. Otros dirán que es compartir conocimiento. Nosotros queremos que las ideas se lleven a la práctica. Eso es lo que las hace buenas para la sociedad y no sólo para nosotros.
Finalmente, respecto al software libre, lo utilizamos en Deacorde. Los servidores corporativos están bajo Linux. Creemos que las empresas son libres de elegir entre el software libre y el privativo. Es su decisión y va su dinero y su apuesta tecnológica en ello. Sin embargo creemos que la administración pública debería estar 100% con el software libre, simplemente por el hecho de que la administración, en igualdad de condiciones, debe buscar y utilizar aquello que supone menor coste para la ciudadanía, y en este caso, no hay color.
Hasta aquí el “recado”, sin mayores pretensiones.





















Me ha gustado tu reflexión/recado… Me ha encantado lo de pagar canon por la tortilla de patatas,… Voto por la “Cocina OpenGate”! Al loro con los platos de cuchara este invierno que la abuela de la fabada ya se está frotando las manos.
Ahora más en serio, he tenido un “bonito” contacto con el mundo SGAE la semana pasada y lo más patético es que ni siquiera controlan lo que supuestamente tienen controlado, me explico, firmas un contrato por utilizar su catálogo de recursos (en esta ocasión hablo de música) pero no tienes que declarar lo que estas utilizando. No sé si me explico.
Te dejo un link sobre un tema interesante, igual ya lo conoces:
http://www.derivart.info/index.php?s=p10&lang=es
Salu2
Salva, no sé el uso que quieres darle al repertorio de la SGAE, pero existen alternativas más baratas para no tener que pasar por ellos. Jamendo, sin ir más lejos.