En el plazo de un mes me he visto obligado a pasar dos veces por urgencias. La primera por una contractura dorsal que me impedía mover la espalda y la segunda anteayer por culpa de una tendinitis por querer hacer el ganso levantando pesos. Nada grave, por suerte.

Espero que no hayáis tenido que ir en muchas ocasiones a un servicio de urgencias. En mi caso, lo que me pilla más cerca de casa es la Clínica Rotger. Allí tienen un servicio de atención formado por dos personas, una sala de espera y el propio servicio de urgencias formado por un número indeterminado de cubículos o habitaciones donde te atienden cuando te toca el turno.

El caso es que en estas dos últimas ocasiones ha pasado lo mismo: llego a urgencias, y evidentemente toman nota de forma inmediata y correcta. Incluso te dice cuánta gente tienes por delante para que te hagas una idea. Espero un rato (no más de 15 minutos) y me hacen pasar al box. Pero luego allí me dejan tirado entre 30 y 45 minutos hasta que aparece el médico.

Estoy convencido de que se trata de una estrategia en pos de la calidad “virtual” del servicio, por la cuál, en caso de auditoría dicen que llegué a las 13:30 y a las 13:43 ya estaba atendido. Tiempo medio de respuesta a la urgencia, 10 minutos. Pero eso no es cierto. La primera vez me sorprendió y como tenía pinta de ser igual, la segunda vez me fui con el reloj en la mano. Llegué a las 13:17 y me hicieron pasar a urgencias a las 13:33, pero el médico que vino a atender mi tendinitis no apareció en el box hasta las 14:05. Me pasé más de media hora sin ser atendido pero bajo la premisa de que “el médico viene enseguida”.

Ir a urgencias es una lotería. Puede no haber nadie como estar lleno hasta la bandera. Puedo entender que no haya personal trabajando a destajo, e incluso puedo entender que haya urgencias más graves que la mía y que haya gente que pase por delante de tu turno. Lo que no me parece de recibo es que me tomen el pelo haciéndome pasar deprisa y corriendo para luego dejarme tirado y sin noticias. Si además te acompaña alguien a la sala de espera y ven que tardas en salir, se preocupan innecesariamente. Mi mujer no sabía si estaba de cháchara con un celador o me estaban operando de urgencia con un hueso roto.

Nada que decir del trato humano (siempre cordial) y nada que decir, por supuesto, del trato médico, pero la manera de mejorar el servicio es hacerlo mejor, no jugar con el cronómetro y la ubicación de tu sala de espera.