Cuando las cosas ya apuntan mal desde el comienzo, parece que después sólo pueden ir a peor. Lo de la regata de este sábado, entre Puerto Portals y Santa Ponça, ha sido de lo más esperpéntico que he vivido en una competición en los últimos años.
Para empezar, las instrucciones de regata daban el comienzo a las 12 de la mañana. Sin embargo el día anterior llamaron al armador para comunicarle, vía telefónica, que la cosa iba a arrancar a las 11. No sabemos el motivo.
A las 11, con 4 nudos de viento, aplazan la salida un cuarto de hora. A las 11:15, con los mismos 4 nudos de viento, dan la salida. Nos había dicho que éramos 28 barcos inscritos. Sin embargo sólo 6 barcos arrancamos. De los otros 22, ni rastro. A las 11:30 nos quedamos sin viento hasta que entra el embat dos horas después. En estas dos horas, con menos de un nudo de viento, sólo nos mueve la corriente. Aproximadamente 20 minutos antes de que entre el embat, un Oceanis 473, con el que veníamos peleándonos desde la salida, retira las velas, pone motor y, como es lógico, abandona.
Las instrucciones de regata señalan que el tiempo límite de competición es de 4 horas para hacer las más de 15 millas que separan ambos puertos. Sabiendo que esa es la distancia y que el viento a la salida era de 4 nudos, la organización sabía que sería imposible (o muy difícil) cumplir esa parte del reglamento si no cambiaban las condiciones. No se da la salida nunca a una regata con menos de 6 nudos (o con más de 25). Nadie del comité de regatas, durante la travesía, respondió en el canal 72 del VHF a las insistentes llamadas que hicimos para confirmar los tiempos.
Al entrar el embat pudimos arrancar a navegar, siempre con el viento de ceñida, que nos obligó no a hacer 15 millas, sino a hacer más de 20 millas debido a los bordos. A pesar de que el embat no era nada potente, pudimos mantener una velocidad entre 4 y 5 nudos.
Las instrucciones de regata señalaban que debíamos dejar la isla de El Toro por estribor, sin embargo uno de los cruceros atravesó los freus de la isla por babor, ganando así más de 20 – 30 minutos (haciendo trampas, claro). Nadie del comité de regatas a la radio para poder notificarles este hecho. Llegamos a meta sólo un par de minutos por detrás del tramposo. Fuimos al comité de protestas, según lo estipulado, para denunciar su maniobra ilegal. No había comité. Sólo el personal del club al que habían dejado unos impresos por si venía alguien como nosotros.
La desclasifición de ese barco nos dejaba en una más que meritoria tercera posición, algo que no habíamos logrado nunca. Al salir las clasificaciones finales, vemos que tanto el tramposo, como nosotros, como los que teníamos por detrás estamos desclasificados por pasarnos de las 4 horas de regata. Sin embargo, el Oceanis 473 que había puesto motor para salir de la encalmada, había vuelto a poner velas a mitad de camino y había entrado en meta, dándole a él el tercer puesto en el podium.
Una regata que viene patrocinada desde hace cuatro años por una empresa constructora, con el beneplácito del Ayuntamiento de Calvià y organizada por dos clubes con solera como Portals y Santa Ponsa no debiera permitir estas situaciones. El patrocinador no debiera prestar su nombre a un evento tan falto de convocatoria y/o seguimiento popular (y lleno de tramposos, aunque eso no es culpa suya, claro). Y por supuesto, en lo que a mi respecta, no vuelvo a participar mientras no cambie el modo de organizar el evento.








Ha sonado bastante patético, sí.