Partamos de la base de un paradigma inmutable y universal, y es que el público potencial para un determinado acto cultural es del uno por mil de la población del lugar y alrededores. No es que lo diga yo, pero como no tengo ahora mismo ninguna referencia de dónde lo he sacado, pues diré que me lo he inventado. Por esta regla de tres, en Mallorca, que es donde vivo junto con otros 999.999 habitantes según un censo aproximado que he hecho yo mismo (contando la gente que pasa por delante de mi casa y extrapolándolo a todas las casas que hay en Mallorca, como las audiencias de la tele, más o menos), podría organizar un concierto y éste podría ser considerado interesante para aproximadamente 1.000 personas.
Bien, aplicando este cuento a Madrid, por ejemplo, el público potencial es de 6.000 personas. Y yo me pregunto… entonces, ¿por qué cuando quiero organizar un concierto, el artista me dice que quiere cobrar lo mismo que en Madrid?. Es más, me dicen, pero si en Madrid llevamos a 3000 personas a un concierto, cobrando 15 euros la entrada, ¿por qué no vas a llevar tu por lo menos a 1500 personas?. A ver cómo se lo explico…
Una artista (real, y que responde a las iniciales J.V.) pide 15.000 euros por actuar en Madrid, y 15.000 euros por actuar en Palma de Mallorca. En Madrid no tiene que coger aviones, ni reservar hoteles. Total, vive allí, con toda la banda. Tampoco hay que pagar dietas, ni pagarles un taxi o un microbús desde el aeropuerto al hotel y viceversa. He cogido mi hoja de cálculo para estos casos y he llegado a las siguientes conclusiones:
1.- Poniendo 3.000 personas en un concierto en Madrid (a 15 euros), el promotor gana exactamente 15.010 euros.
2.- Poniendo 1.500 personas en Palma de Mallorca (a 15 euros), el promotor pierde exactamente 5.111 euros.
3.- Llenando el Auditorium de Palma de Mallorca (a 15 euros), el promotor pierde exactamente 3.757 euros.
4.- Llenando el Auditorium de Palma de Mallorca, para no perder dinero, las entradas deberían costar exactamente 20,06 euros.
5.- Teniendo en cuenta el factor 1 x 1000, es decir, 1000 personas en el Auditorium, las entradas en Mallorca deberían costar 40,46 euros para no perder dinero, y las de Madrid (6000 personas) deberían costar 4,61 euros.
Me paro aquí. El coste de la insularidad cultural es tal que una entrada que en Madrid costara 5 euros, en Mallorca debe costar 45 euros. Es una vergüenza. A los artistas y sus managers debería caérsele la cara de vergüenza, y a la vez, nuestros políticos deberían tomar nota de la necesidad que hay de ayudar al promotor independientemente de que esté afiliado o no al partido. Defínanme por favor la frase “apoyar decididamente a la cultura”.
P.D.: Esto mismo me lleva a pensar que cuando el Ayuntamiento X (de Mallorca) paga a un artista su caché para las fiestas patronales, nos está fusilando el bolsillo como 10 veces más que en la capital del reino. Por eso no voy a las verbenas ni a las producciones privadas a ver a las estrellas mediáticas del momento. Que se vayan a tomar el pelo y el dinero a otro.

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2 Responses so far.

  1. [...] La Sala Divino Aqualung, en Madrid, echa el cierre. Y su director de programación da tres motivos: especulación inmobiliaria, falta de apoyo de las instituciones y excesivo caché de los artistas. Pues va a resultar que no tiene que ver con la piratería, y sí tiene que ver con que los artistas de cada vez piden más y más y más a costa de los bolsillos de los pobres espectadores, que a la vez se ven obligados a comerse más bazofia. Aquí hay alguna explicación. También aquí, y aquí. 14 años y 715 conciertos después, los responsables de que se cierren locales para actuar son los propios artistas y los que provocan con su diezmo que todo, de cada vez más, vaya a peor. Parece que ya nadie duda que las instituciones sólo reparten si eres de los suyos, y que los artistas se dividen entre los que se comen los mocos, y los que con un disco y un poco de marketing, te piden de 20.000 a 30.000 euros por actuación. ¿Cuánto tardas tu en ganar 30.000 euros?. Pues ellos, cada noche. Ya hemos conseguido fusilarnos a las discográficas por culpa de su avaricia… Ahora vamos a por los locales de conciertos por culpa de los cachés… Lo próximo, seguramente, seremos los promotores. En mi caso, ya me he visto obligado a reducir a la mitad las producciones en 2005 respecto a las de 2004. ¿Y sabes al final quién paga las consecuencias de esto?. TU. [...]

  2. [...] También suele ocurrir que ese spam, además de no personalizarlo para mi productora, es decir, además de no saber a quien se lo envían, tenemos que añadir que lo que mandan es un listado de artistas totalmente inconexos entre ellos: desde una banda de jazz clásico a una de heavy metal. Como te podrás imaginar, la gestión de un concierto de unos no tiene absolutamente nada que ver con los otros, y desde el punto de vista del marketing, vender a uno no tiene nada que ver con vender al otro. Y además al no tener idea de nuestra ubicación geográfica, ocurren casos como el que ya conté hace algún tiempo. [...]

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