Ayer estuve en el programa de radio de Benjamí Villoslada, Mallorca en Xarxa, en Ona Mallorca, compartiendo también conversación con Xisco Lladó, al que no conocía todavía personalmente pese a llevar algunos años coincidiendo por estos mares bíticos.

Hablamos un poco de tecnología, el efecto Streisand, errores de Twitter y los QRCodes, pero sobre todo para hacer algo de difusión de la SGAE y sus formas. Lo he dicho más de una vez en este blog y ayer lo repetí en la radio: no se trata de ir contra los derechos de autor, con los que a menudo estoy de acuerdo, sino en los modos y las formas de una organización con la que me veo obligado a trabajar. Es ya de sobras conocido por los lectores de este blog su último movimiento en contra de la productora a la que pertenezco, aunque sigo sin endender sus motivos. Que nos suelten a la cara cosas como “estoy harta de esta empresa”, “los cubatas tienen propiedad intelectual”, “te voy a cerrar la empresa” o siplemente “nos ponéis a parir” para luego dificultarnos nuestra labor y objetivos empresariales, sabiendo además que no tenemos más alternativas que pasar por ellos y tomando esta actitud debido a mi derecho a la libertad de expresión, provoca que, quien lo lee o escucha acabe tildando a esta organización de muchos “improperios” que ahora mismo no repetiré aquí pero que todo el mundo conoce de sobras. Algo que podría haber sido un excelente medio de protección de la cultura con el apoyo total de la sociedad, está en su punto más bajo de popularidad de los últimos 100 años y con una litigiosidad que supera toda comprensión razonable.

Como dije en su momento, ya no espero que cambien de actitud respecto a mí o a la productora de la que formo parte, pero tampoco espero que ellos piensen que yo voy a cambiar la mía mientras la situación esté así de enquistada. Este blog seguirá hablando de los temas que considere oportunos, desde el respeto y la verdad, y la productora seguirá trabajando con la SGAE mientras se pueda, y si no, como han dicho nuestros abogados, la SGAE no es Dios, hay otros métodos y también hay otros conceptos de derechos de autor que no pasan por ellos. Si nos obligan a cambiar nuestros objetivos empresariales, también la SGAE y sobre todo los artistas que representan saldrán perjudicados, y eso es algo que no me gustaría en ningún caso.

El programa completo de ayer lo puedes escuchar directamente aquí.

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