Realmente no llegó a una semana, más bien fueron 5 días, pero muy intensos. Sólo hizo falta buscar la mejor fecha en el calendario, implorar a las abuelas respectivas para que se quedaran con los niños todo este tiempo (nos fuimos tres parejas) y ahorrar para el viaje. Conseguidos los objetivos, ya sólo era cuestión de apelar al buen rollo y las ganas de divertirse.
Las anécdotas las dejaremos para los seis que compartimos el viaje (ya sabes, los pelotazos de vino y queso, cómo hacerse pasar por Rigodón en busca de la fonda de los mosqueteros, etc.). Aún así creo que sería capaz de recomendar algunas cosas para el viajero que le interese. Situándonos en Amboise (a unos 200 kilómetros al sur de París), más o menos en el centro geográfico de la región del Valle del Loira (Francia), y sin muchas prisas, se puede visitar casi todo sin desplazarse más de dos horas seguidas en coche.
No voy a hacer una crónica exhaustiva del viaje. Sólo un decálogo de lo que a mí, subjetivamente, más me gustó o impactó.
1.- La tumba de Leonardo de Vinci en el Chateaux d’Amboise.
2.- Absolutamente todos los interiores (sobre todo los auténticos Tintoretos y Rubens que decoran las principales habitaciones) y exteriores del Chateaux de Chenonceaux.
3.- Una tabla de quesos en la “chancellerie” de la calle principal de Chaumont-Sur-Loire.
4.- Cualquiera de los inventos de Leonardo da Vinci en Le Clos Lucé (la casa donde murió, en Amboise).
5.- La tumba de Ricardo “corazón de león” en la Abadía de Fontevraud.
6.- El espectáculo de luz y sonido nocturno en el Chateuax de Blois.
7.- La catedral de Bourges.
8.- La enigmática y silenciosa noche en Loches.
9.- Una ruta de vino y quesos por los alrededores de Sancerre.
10.- Los jardines de Villandry.
Si no te has aburrido, he dejado en la galería unas 200 fotos más.








