Hoy tocaba travesía larga, viedo las previsiones. Como para mañana por la mañana dan bastante viento hemos decidido ir tirando para abajo, hasta Portocristo, y así, al menos, ya estamos a mitad de camino de Cabrera, a donde tenemos previsto llegar el domingo.
Hemos hecho la tirada en dos tramos, totalmente diferentes. El primero, de la Colonia de Sant Pere hasta Cala Moltó, en Cala Ratjada, ha sido fantástico, como siempre estos días. Un poco de viento de proa, pero con el mar prácticamente en calma. En la cala hemos fondeado (después de un intento infructuoso en Cala Agulla) los tres barcos abarloados y nos hemos metido un aperitivo de órdago. La cala, como os podéis imaginar, es fantástica. No había muchos barcos ni mucha gente en la playa (se nota lo de la crisis), y el agua estaba muy limpia y de ese color turquesa que los artistas del photoshop saben poner a la postales publicitarias de Mallorca. Por haber, había peces de todo tipo y color.
Levantado el chiringuito de Cala Moltó, hemos hecho la segunda parte de la travesía, de un color totalmente diferente. Sin que hubiera demasiado viento, se ha juntado un mar de fondo de sur con una marejada de levante que, en la última hora, ha sido realmente incómodo. Por suerte, en una tirada corta como esta, la cosa se pasa rápido.
Ahora mismo estamos amarrados en el puerto y todas las previsiones apuntan a que se está adelantando el viento fuerte de nordeste y quizás mañana amaine un poco antes, pero lo más probable es que nos quedemos por aquí una noche más y asegurar el tiro. El problema es que como no sople, nos vamos a morir de calor aquí amarrados. Así que para ir preparando el terreno, me voy a tomar un helado…







