Hemos salido a las 10:15 de la mañana de Portocristo con rumbo a la cala de Es Caragol, pegada a Cap Salines, en tirada directa, algo más de tres horas y media. Inicialmente sólo con la mayor y, cuando ha sido posible, con el génova, he mantenido un ritmo de casi 7’5 nudos. Un poco de mar de fondo, de un metro, pero sin complicaciones.
Del trayecto me quedo con las aguas de Salines, un espectáculo, como las del Caribe. Hemos abarloado los tres barcos en Es Caragol y hemos celebrado el cumpleaños de MarÃa con un buen aperitivo. Lo malo, como siempre, las lanchas y su poco respeto por los veleros. Pasar cerca ya es molesto, pero encima, cuando estás abarloado (adosado, como dice Beni) la verdad es que hay momentos en los que tu barco se ponen en peligro: las defensas no cumplen con su función y, a veces, llegan a tocarse las crucetas de los mástiles y, si enganchan, puedes llegar a desarbolar el velero. Total, que hemos tenido que salir por piernas (o por velas) de Es Caragol y hemos recalado en la Cala de’s Marquès, desde donde estoy escribiendo. Se está muy bien, pasa una brisa muy agradable y no hace nada de calor, más bien al contrario.
Mañana por la mañana saldremos rumbo a Cabrera, donde tenemos reservada una boya tanto el Banff como nosotros, y el Maria Assumpció ya regresa a puerto. Nosotros lo haremos si el tiempo acompaña, el lunes. Vamos, que la cosa se está acabando, pero nos agarramos a estas últimas 48 horas como a un clavo ardiendo.





















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