Todo lo que empieza, se acaba, y lo que empezó bien, acabó también estupendamente.
Pasamos la mañana en Cabrera. Unos se fueron caminando hasta el faro de n’Ensiola. Otros fueron a ver el museo. Otros, los más vagos, como yo, nos quedamos en el barco leyendo y descansando.
A menos cuarto (hora oficial de la vuelta a Mallorca) salimos rumbo a Palma, después del consabido aperitivo a base de fuet, aceitunas y un par de botellas de cava. Brindamos por lo que hasta el momento era una vuelta a Mallorca fantástica y ya planeando qué haremos el próximo verano.
La travesía fue cansada. Teníamos marejada por la aleta de babor, que no era tan incómodo como ir pegando pantocazos, pero hubo que gobernar a mano las cuatro horas con el barco subiendo y bajando olas constántemente. A eso de las 8 de la tarde llegamos a puerto, después de un total de 201 millas, repartidas más o menos así:

A ver si en breve puedo poner algunas fotos. Mientras tanto, espero no haber aburrido a mis lectores habituales con la crónica de 11 días de vacaciones familiares. Por cierto, todo apunta a una “Vuelta a Ibiza y Formentera 2009″. Si alguien se anima, que lo vaya diciendo. Tenemos un año por delante para planificarlo.








Bueno Xabi, ya has visto lo que hay. Si te puedo ayudar en algo, dímelo.