Después de cuatro regatas en una de las liguillas más potentes de Mallorca, podemos decir que, a pesar de ser unos inexpertos, ahí estamos dando el callo. Octavos, para ser más exactos, pero al menos ya hemos conseguido no quedar últimos, lo cuál significa cumplir con creces nuestros objetivos.

Por cierto, en esta regata tuvimos la suerte de ver, durante un par de millas, a varios delfines pasando por debajo del barco y divirtiéndose con nosotros. En febrero, a por la quinta etapa.








